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miércoles, diciembre 1, 2021

Miles de personas protestan en Viena contra el confinamiento y una vacunación obligatoria

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Un estallido de violencia en una protesta en Róterdam contra las medidas covid provoca al menos siete heridos

Miles de personas han salido este sábado a la calle en Viena (Austria) y Róterdam (Países Bajos) para protestar contra las medidas ante la ola de covid que atraviesa Europa. En la capital austriaca se han manifestado por el confinamiento decretado por el Gobierno a partir del lunes ante el impacto de la cuarta ola y el anuncio de que se prepara una ley que hará obligatoria la vacunación contra la covid-19 el próximo febrero. En la ciudad holandesa la protesta se ha transformado en un estallido de violencia inusitada. Al menos siete personas han resultado heridas —entre policías, manifestantes y un periodista que cubría los hechos y fue atacado por los segundos— y ha habido medio centenar de arrestos.

Varias manifestaciones recorren tramos del centro histórico de la capital austriaca para concentrarse después en distintos puntos, una forma de marcar presencia y al mismo tiempo bloquear el corazón de la ciudad. Un gran despliegue policial vigila las protestas para reaccionar ante posibles incidentes y por megafonía se advierte constantemente de que es obligatorio llevar la mascarilla FPP2, que muchos asistentes no se ponen hasta que son apercibidos. Tras un arranque tranquilo animado por música popular, los medios austriacos informan de algunos incidentes y primeras detenciones. Algunos manifestantes han arrojado latas de cerveza y botellas de plástico contra la policía, según el periódico Der Standard.

Anton Egger, óptico de 37 años, y su novia, Monika Kaltschmid, de 29 y que se dedica a proyectos de iluminación, se acercan a unos de los puntos de la protesta sin mascarilla y avisan de que no están vacunados. “He rechazado seguir las reglas del Gobierno, no nos trata como a adultos, y la presión me ha obligado a dejar el trabajo”, afirma Egger. Ella rechaza también tener que presentar pruebas negativas para trabajar en contacto con el público. “Esto huele a nazismo”, sostiene el hombre.

La convocatoria principal corre a cuenta del partido de ultraderecha FPÖ, que marca el paso de la protesta y ha alentado el movimiento de escépticos con la vacuna y la covid. Su líder, Herbert Kickl, que está en cuarentena tras dar positivo, afirmó el viernes, tras anunciarse un nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria, que Austria se está convirtiendo “en una dictadura”. Así lo han replicado esta mañana varios oradores que se han dirigido a los manifestantes, entre gritos de “nosotros somos el pueblo”, “dictadura”, “resistencia”.

Parte de los asistentes lleva brazaletes del partido ultra o son miembros de la formación, como Günther Mück, de 54 años, que no se opone a un nuevo encierro para frenar los contagios, pero sí a la vacunación obligatoria. “Va en contra de la razón, solo lo hacen para vender vacunas, no sobre una base científica”, sostiene en la plaza de los Derechos Humanos, uno de los puntos de la protesta.

Las pancartas muestran que la decisión anunciada el viernes por el canciller democristiano, Alexander Schallenberg, que gobierna en coalición con Los Verdes, mueve también la protesta. “Obligación de pensar en vez de obligación de vacunar”; “por la libertad, sobre mi cuerpo decido yo”, son algunos de los eslóganes de las pancartas.

La plaza de los Héroes alberga poco después del mediodía a varios miles de personas, que reaccionan con una sonora pitada cada vez que la megafonía de la policía advierte de que hay que llevar mascarilla —los organizadores las ofrecen― y de que se graba el acto por si en algún momento hay incidentes. El Ministerio del Interior asume que acudirán a las manifestaciones extremistas de derechas, por lo que ha preparado un dispositivo de unos 13.000 agentes, según los medios austriacos.

“No soy de ningún partido, pero estoy a aquí por mi libertad y la de nuestros hijos”, destaca Bettina K., de 54 años, mientras espera a uno de los discursos y añade que no se fía de la vacuna porque “es un experimento”. Otros han venido solo para mostrar su rechazo a la vacunación obligatoria, como Barbara K., de 29 años. “Yo estoy vacunada, pero esto no lo pueden decidir por nosotros. Hay que votarlo”, exige.

Austria inició el pasado lunes un confinamiento para no vacunados para intentar parar una ola que ha disparado los contagios por encima de los 15.000 diarios y decenas de muertos. Ante el imparable aumento, el encierro se extenderá el lunes durante 20 días a toda la población. La tasa de vacunación, cercana al 66%, es una de las más bajas de la Europa occidental.

Violencia en Róterdam

Ahmed Aboutaleb, alcalde socialdemócrata de la ciudad portuaria, ha calificado los hechos de “orgía de violencia”, y ha dicho que las fuerzas del orden han sido atacadas varias veces y se han visto obligadas a defenderse. “Han efectuado varios disparos de aviso que estamos investigando”. No descarta que haya más detenciones a lo largo de este sábado, informa Isabel Ferrer.

Mientras se investiga la naturaleza de los disparos, circula por las redes sociales un vídeo donde un hombre recibe supuestamente un tiro, y el Departamento Nacional de Investigación Criminal está analizando lo ocurrido. La concentración derivó en un disturbio en toda regla poco después de que varios centenares de personas empezaran a lanzar objetos y fuegos artificiales y petardos de gran calibre contra los agentes. Los coches de policía fueron incendiados y se destrozaron bicicletas, paradas de autobús y señales de tráfico. Hubo también saqueo de tiendas. En un momento dado se cerró el acceso a la estación central de ferrocarril, y según la policía, se produjo una combinación de factores. Cuando llegaron refuerzos de fuerzas antidisturbios, la policía regular estaba cercada por los manifestantes. “En varios momentos, los agentes se vieron obligados a disparar. Entonces, hubo gente que se lanzó contra ellos y ese grupo ya no eran manifestantes sino algo más”, ha declarado el alcalde Aboutaleb.

Por otro lado, las autoridades de Guadalupe, una de las dos principales islas de las Antillas francesas, anunciaron el viernes la instauración de un toque de queda nocturno, tras las violentas protestas contra el pase sanitario.

El prefecto de la isla, Alexandre Rochatte, anunció un toque de queda inmediato hasta el 23 de noviembre (de 18.00 a 5.00, hora local) “ante el malestar social en el departamento y los actos de vandalismo”, según su oficina.

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